Provincia

Ni buenas ni malas víctima: víctimas de violencia machista

Ni buenas ni malas víctima: víctimas de violencia machista.

Las mujeres, a través de nuestras luchas, hemos logrado poner en agenda las temáticas que nos conmueven y preocupan aportando al diseño de las políticas estatales. La incorporación de la Violencia Simbólica en la Ley Nacional N° 26.485 de Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres en los ámbitos donde desarrollan sus relaciones interpersonales, así como en su par Provincial N° 13.348, es un avance concreto que permite visibilizar y, por ende, buscar herramientas de modificación, de aquellas discriminaciones expresadas en las diversas formas de comunicación. La Violencia Mediática es una modalidad, expresada en las leyes antes mencionadas, que mayor impacto tiene sobre las creencias y construcciones culturales de una sociedad, es una expresión de la violencia simbólica, generada y/o difundida por los medios de comunicación según las formas en que se plantean y muestran las imágenes o la información.

En éstos últimos días hemos asistido a un sin número de publicaciones en medios periodísticos locales y nacionales gráficos, radiales o virtuales, en los que se han violentado sistemáticamente las buenas prácticas en la comunicación de los femicidios. Por ejemplo “La chica había abandonado los estudios secundarios y, según contaron a Clarín en su entorno, también se alejó de la casa de su madre” (Clarín en relación a Navila Garay, asesinada en Chascomús); “Más que darle un cachetazo, mañana a la historia ¡hay que violarla, hay que matarla, hay que enterrarla!» (periodista deportivo de FM SOL 91.5, en referencia a la Selección Nacional de Básquet); “La autopsia de María Cecilia (la enfermera asesinada) arrojó que estaba embarazada. Son los primeros datos que arroja la necropsia, esto a generado mayor estupor aún al brutal femicidio del que fue victima. (ampliaremos)” (colussi52.com)

Observamos que a partir de estos hechos repudiables y dolorosos, prima el morbo, la espectacularización, desnudando una y otra vez la vida de las mujeres violentadas y muchas veces planteando una descalificación explícita de algunas víctimas de violencia. En este sentido las mujeres asesinadas pasan a ser juzgadas como “la buena víctima o la mala víctima”, sin tener presente que bajo ninguna circunstancia una mujer es culpable o en medida alguna responsable de ningún tipo de agresión que pueda sufrir. No importa su profesión, sus labores cotidianas, sus gustos, creencia, nacionalidad o decisiones personales recientes.

De esta manera, entendemos que naturalizar la forma incorrecta en que algunos periodistas y comunicadores exponen a los asesinatos y sobre todo, a las mujeres muertas, refuerzan los estereotipos de género, que no son más que ideas fuertemente arraigadas en la sociedad, sobre las características de varones y mujeres, que se traducen en una serie de tareas y actividades que les asigna cada cultura como roles de género.

En el contexto de violencias que estamos viviendo las mujeres, en su máxima expresión en forma de Femicidio <crimen de odio, muerte de mujeres perpetradas por hombre por razones de género>, informar de manera irresponsable, espectacularizando los asesinatos, dando datos pormenorizados de la modalidad, violentando el derecho a la intimidad de las víctimas, etc, se imprime socialmente como una posibilidad de generar la muerte de las mujeres en manos de los varones, como una expresión de objetivación y posesión, al punto de poder quitarles la vida si él se sintiera amenazado por alguna circunstancia. Se promueve, de esta manera, la multiplicación de determinadas modalidades de asesinatos, mientras que se revictimiza a quien ya no puede defenderse.

Por lo tanto, entendemos que es necesario no poner énfasis en datos que desvían la atención sobre la verdadera criminalidad del hecho, tales como forma de vestir de la mujer; datos que hagan hincapié en su nacionalidad, edad, aspecto físico o indagaciones sobre su vida privada. Todos estos elementos terminan por invertir la carga del hecho y revictimizan a las mujeres, invisibilizando el verdadero móvil del delito: la violencia de machista.

Desde esta Subsecretaría de Políticas de Género, promovemos la construcción de una comunicación y práctica periodística inclusiva, no sexista y desde una perspectiva de Derechos Humanos, en la búsqueda de rupturas de discriminaciones, hacia la igualdad de oportunidades y derechos para todas y todos. En consecuencia, planteamos Recomendaciones para una comunicación inclusiva y con perspectiva de género: https://bit.ly/2lZ3vvr

En calidad de organismo de aplicación de la Ley provincial Nº 13.348 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia hacia las Mujeres, las y los invitamos a reafirmar desde su práctica periodística cotidiana el respeto por las mujeres, y a dispensar un trato respetuoso y acorde a una perspectiva de género.

Observatorio de violencias hacia la mujeres

Subsecretaría de Políticas de Género

Gobierno de Santa Fe

Relacionadas

Copa Santa Fe Hockey: Gimnasia y Esgrima se consagró campeón

Editor

La provincia avanza en la conformación del Plan Hídrico

Editor

Santa Fe consiguió 153 medallas en los Juegos Nacionales Evita

Editor
WhatsApp chat