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En las PASO se juega el futuro económico de la Argentina

En las PASO se juega el futuro económico de la Argentina

por Domingo Cavallo

(La mayoría de los analistas políticos, sobre todo los que prefieren que gane Macri, sostienen que en las PASO se juega, en primer lugar, el futuro del sistema republicano en la Argentina. Yo sostengo que se juega primero el futuro económico y, como consecuencia del efecto que el resultado de las PASO que tenga sobre la coyuntura económica, estará o no, en juego, el futuro institucional. Sobre este tema escribí un informe completo al que pueden acceder haciendo click aquí. A continuación, reproduzco el resumen)

Durante julio la economía evolucionó conforme lo habíamos previsto en mi post del 1 de julio. La inflación mensual se ubicó alrededor del 2%, los indicadores de actividad confirmaron que la recesión parece haber tocado fondo y el comercio exterior sigue sin demostrar vigor exportador sostenible en el tiempo.

Este clima económico aumenta las
chances de que el Presidente Macri resulte reelecto y pueda gobernar durante
los próximos cuatro años. Pero las encuestas no son concluyentes y recién
después de las PASO se podrá predecir, con menor margen de error, el posible
resultado final.

Si de la interpretación del
resultado de las PASO aumenta la probabilidad de un triunfo de la fórmula
Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto, es probable
que la inflación se mantenga en el entorno del 2% mensual y la lenta
reactivación de la economía continúe, con el precio del Dólar moviéndose desde
45 a 50 pesos en lo que resta del año.

Si Macri triunfa, se abren para 2020
posibilidades de crecimiento con continuidad del proceso de desinflación. Pero
si no se introducen cambios significativos en el régimen monetario y no se pone
mucho empeño en eliminar el sesgo anti exportador de la economía, no puede
esperarse un crecimiento superior al 1% y una inflación por debajo del 25%
anual. En este caso, será muy difícil que el gobierno logre apoyo popular y
político para las complejas reformas previsional y laboral que el FMI considera
imprescindibles para mantener su programa.

No está cerrada la posibilidad de que el gobierno de Macri, reelecto, decida llevar a cabo una buena reforma del régimen monetario y cambiario, en la dirección del sistema bimonetario de Perú (o la dolarización completa de la economía) y, al mismo tiempo, elimine de cuajo el sesgo anti exportador de la economía, aún con un cierto relajamiento de las metas fiscales. En este caso, el crecimiento puede llegar a ser del 3% y la inflación del orden del 18%, resultados que darían al gobierno apoyo popular y político como para aprobar las tres reformas, la previsional, la laboral y la del Estado, que son imprescindibles para transformar a la estabilidad y al crecimiento en fenómenos permanentes.

Si el resultado de las PASO insinúa
un posible triunfo del Kirchnerismo en las generales, es posible que se
produzca una corrida cambiaria antes de las elecciones de octubre, lo que
acentuará las posibilidades
de triunfo para la fórmula Alberto Fernández Cristina Kirchner. Si triunfa el
kirchnerismo, se haya producido o no antes la corrida cambiaria y explosión
inflacionaria, el precio del Dólar trepará todo lo necesario para producir una
licuación de las deudas en pesos del sector público y del sector privado. Para
que la licuación alcance a las LETEs y a los depósitos en dólares es probable
que se decrete una pesificación compulsiva de los contratos en dólares
suscriptos bajo ley argentina,

El nuevo gobierno tratará de que la gente
interprete que la explosión devaluatoria e inflacionaria, con su consecuente
efecto de deterioro del ingreso real de trabajadores y jubilados, es
responsabilidad del gobierno anterior que endeudó al sector público.

Los estrategas económicos del kirchnerismo piensan
que luego de esta explosión devaluatoria e inflacionaria, será posible implementar
un plan de estabilización y crecimiento como el que aplicó Lavagna a partir del
segundo semestre de 2002.

Se utilizarán controles de precios,
controles cambiarios, congelamiento de tarifas y restricciones cuantitativas
tanto a las importaciones como a las exportaciones, procurando, a la vez,
detener el traslado a precios de la devaluación inicial y controlar el ritmo
subsecuente de devaluación.

Las substanciales diferencias entre
la situación de la economía a principios de 2020 con la que existía a principios
de 2002, permiten anticipar que la reiteración de las políticas aplicadas
entonces, en las actuales circunstancias, llevarán rápidamente a la
hiperinflación.

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