El Centro de Asistencia a la Víctima de la Defensoría del Pueblo desarrolla todos los miércoles un taller vivencial para víctimas de violencia de género

El espacio, que tiene lugar en la Sede Rosario de la institución, procura trabajar en la reconstrucción los lazos familiares y sociales, en la posibilidad de encuentro y reencuentro de las víctimas con su deseo, en su capacidad de organizarse y en su capacidad productiva, logrando asumir mayores niveles de autonomía y protagonismo.

Profesionales del Centro de Asistencia a la Víctima y al Testigo de Delito (CAV) de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Santa Fe están desarrollando todos los miércoles, en la sede de la institución de Rosario (pasaje Álvarez 1516), un taller vivencial para mujeres que han padecido violencia de género.

El espacio, que ya lleva más de un mes de desarrollo, apunta a trabajar en la reconstrucción los lazos familiares y sociales, en la posibilidad de encuentro y reencuentro de las víctimas con su deseo, en su capacidad de organizarse y en su capacidad productiva, logrando asumir mayores niveles de autonomía y protagonismo.

Las mujeres atravesadas por la violencia de género se encuentran en un estado de vulnerabilidad, dependencia, aislamiento, pasividad, baja autoestima, que conlleva a la naturalización de la violencia. Este taller vivencial contribuye a que las mujeres construyan herramientas subjetivas y materiales que les permitan desnaturalizar la violencia, repensar los patrones socioculturales, reconstruir los lazos familiares y sociales en general, formar parte de organizaciones políticas y culturales, acceder a trabajos productivos, participar de procesos de formación, reconocer las actividades reproductivas como trabajo y ocuparse de su salud integral.

La tarea de prevención es una de las líneas de acción fundamentales que asume la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, tomando un rol proactivo que, trascendiendo su labor cotidiana de asistencia, contención y asesoramiento a las víctimas, aborde la cuestión buscando anticiparse a los hechos de violencia y prevenirlos, para cumplir así su función primordial de promover y bregar por el ejercicio efectivo de los derechos humanos.